Sentado en los sillones del amplio living de la Quinta de Olivos, convertido en el bunker K de campaña, Néstor Kirchner despliega sobre la mesa ratona encuestas, diarios y anotaciones con el bosquejo de los avances del armado político oficial de cara a 2011. En ese escenario, el patagónico se reúne con cierta frecuencia con los ministros del gabinete nacional que se convirtieron en precandidatos en la provincia de Buenos Aires.
“Hola Amado (Boudou) ¿cómo va la campaña?”, pregunta Kirchner amablemente al ministro de Economía. Sin esperar una respuesta, el patagónico le muestra al funcionario un diario de una ciudad del interior bonaerense que publica en una de sus páginas una foto del ministro del Interior, Florencio Randazzo, posando con el logo de la Agencia de Seguridad Vial detrás suyo. Se trata de uno de los tantos actos que hace Randazzo en sus largos raid bonaerense mostrándose como candidato.
“¿Cómo vas con tu campaña?”, insiste agitando la página del diario con la foto y lo aguijonea: “Mirá que Florencio está con todo, no te descuides... Dale, eh...”.
Boudou mira a su jefe político de reojo y reacciona contándole a Kirchner los detalles de su última ‘recorrida de viernes’, el día que el ministro dedica a calzarse el traje de candidato y visita una localidad bonaerense en la que se reúne con empresarios locales, representantes de cámaras de comercio, dirigentes de base e intendentes de ciudades vecinas que recorrió ese día. La exposición también va acompañada por la agenda de las próximas recorridas y reuniones de campaña.
Kirchner parece disfrutar de las escenas de ese tipo, según contó a este diario un dirigente peronista que suele participar de las reuniones políticas en Olivos.
Los encuentros siempre tienen al titular del PJ como protagonista principal, aunque el otro papel no es exclusividad de Boudou, sino que se repite con otros interlocutores.
Algo parecido suele hacer Kirchner con Randazzo y con el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández. En menor medida, incluso su hermana y ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, atravesó un episodio similar.
De acuerdo a quien sea el funcionario que tiene cita, el patagónico prepara algún diario o foto de campaña en la que posa algún otro ministro-candidato. La pregunta se repite, al igual que la frase con la que Kirchner los chicanea: “Dale eh... no te duermas. Mirá (señala al funcionario K que esté en la foto) que está construyendo muy bien”.
Al rato, en el living de Olivos, el clima se distiende y vuelven las charlas para repasar las estrategias de campaña. Más tarde, Kirchner suele reírse con las reacciones de los ministros de su esposa que ya están lanzados en campaña.
“Néstor los carga y los empuja a que no se queden. Los molesta, los pone en alerta y los manda a caminar la provincia. Es una forma muy particular de alentarlos”. Con esta frase, un funcionario K que presenció una de de esas escenas trató de explicar la jugada que les hizo el ex presidente a los ministros que se muestran como candidatos. “Kirchner los pincha y los bromea, pera sabe que así ninguno de ellos se va a descuidar”, reflexionó la fuente, quien aseguró que con ello también genera algún malestar entre los integrantes del equipo presidencial. “Randazzo se lanzó primero, pero al poco tiempo Kirchner lo bendijo a Boudou, y luego hizo que Aníbal se auto proclamara. Esto, como era de esperar, no le gustó a ninguno de ellos, que se imaginaban como ‘el’ candidato del oficialismo en Buenos Aires. Pero se olvidaron que también está Daniel (Scioli, el gobernador bonaerense)”, explicó el dirigente ultrakirchnerista, quien reconoció que así el ex presidente “pone límites” a la candidatura de Scioli y ensaya varias alternativas para ubicar las distintas fichas en el tablero electoral cuando llegue el momento de tomar decisiones.
“No están enfrentados entre ellos, pero sí molestos por la situación y el esquema que armó Néstor”, confió la fuente.
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